lunes, 11 de febrero de 2013

¿Quién teme al lobo feroz?

En ese montón de basura literaria estaban mis ideas, sentimientos, pensamientos y reflexiones del mundo que me rodea... todo aquello que necesitaba quedarme para mí y sólo para mí. Desde que perdí mi diario me siento desnuda, expuesta. Tan vulnerable como vacía de ideas.

Perdida, desesperada, incompleta.

Temerosa, impotente.

Mi lobo feroz ha vuelto y esta vez bajo una apariencia que no me tenía acostumbrada, mi lobo feroz vuelvo a ser yo misma. Me encuentro acorralada entre yo y yo y esta vez no sé a dónde ir, ya no sé si vale la pena.






domingo, 10 de junio de 2012

Dolores y Esperanza


            Ha pasado suficiente tiempo como para que me vea con fuerza para expresar lo que sentí-en dos ocasiones tan iguales y distintas a la vez- y no sentirme tan frustrada e incompetente. Ahora me dispongo a relatar los hechos, más para mí que para quien lo pueda leer, para recordarme siempre que las personas somos tan fuertes como vulnerables y que, hasta los más duros, lloran.

            Primero voy a poneros (y a re-ponerme) en la situación. Estudio enfermería, y este mes de mayo he estado haciendo prácticas en el Hospital, en el área de Neumología. Allí, hemos tenido pacientes de todo tipo, EPOC, asmáticos, alguna sospecha de tuberculosis, neumonías, insuficiencias respiratorias…y “masa estudio”. “Masa estudio” es la forma en la que se dice “sí, te hemos encontrado algo raro, raro, raro en el pulmón, con alta probabilidad de que sea cáncer, y vamos a putearte durante semanas-mientras tú aun te encuentras bien- haciéndote una batería de pruebas que te van a dejar hecho un pajarito para descartar opciones”.

            A mitad de mi periodo de prácticas ingresó una mujer, joven, que practicaba deporte, vegetariana y no fumadora. Era (y es, supongo) una persona bastante activa, muy agradable, muy sonriente y bastante hippie, por aquí voy a llamarla Esperanza. El día de su ingreso la recuerdo asustada, pero fuerte. De hecho, se puso a llorar cuando fui a cambiarle la vía y escondió su temor aludiendo a mi condición de estudiante. Estuve hablando con ella un rato y me contó que llevaba una vida “más bien naturista” ya que muchos familiares habían muerto de cáncer-su padre y sus dos hermanos mayores-, y ella se lo notaba en los genes. 
        Al día siguiente, cuando volví al hospital escuché a su médico decirle a una de las enfermeras su diagnóstico y el pronóstico (es lo bueno de ser estudiante, eres tan transparente como un fantasma, y aunque esas cosas sean más bien privadas, te enteras, porque ni te ven). Personalmente creo que el diagnóstico era una putada y de las gordas, era un tumor muy extendido e inoperable. Le iban a seguir haciendo pruebas, por descartar, pero lo tenían claro. 
             Ahí quedó el asunto, más en anécdota que en otra cosa, hasta que a los dos días me tocó de nuevo el pasillo en el que ella estaba y volví a entrar en la habitación de Espe -a quitarle un gotero- y le pregunté que cómo se encontraba. Ahí va todo el grueso del asunto y lo que es la historia en sí. La mujer rompió a llorar, simplemente porque no había entendido lo que su médica le había dicho. Me miró con los ojos vidriosos y con la voz quebrada me preguntó “¿eso quiere decir que me voy a morir?”. ¿Y qué respondes ante tal pregunta? ¿Qué respondes cuando sabes de sobra que no va a vivir mucho tiempo? Estuve bastante rato con ella, hasta que vino visita.

            En aquel momento me hice muchas preguntas, ¿de qué torpe manera le habían dicho que se iba a morir, que no la entendió?¿qué le dijeron?¿cómo se lo dijeron?¿quién fue?¿por qué luego la dejaron totalmente sola, dándole vueltas a la cabeza, sin saber si quiera que es lo que tenía? La mujer era un mar de dudas, ni siquiera había comprendido que es lo que tenía. Ella estaba bien,  no se notaba apenas nada, sólo le costaba hablar y se embotaba, nada más. Y se preguntaba que por qué ella, que lo había hecho todo bien para evitar esa situación. A ese por qué si que no supe responderle y aun hoy le doy vueltas a la cabeza en busca de una respuesta.                                          
            Después de aquello pasé unos días algo malos, en los que no entendía nada. Me replanteé muchas cosas, cosas sobre el sistema, sobre las personas, sobre la vida y sobre la forma de vivirla. Ella siguió, con su risa, sus ritos, sus piedras zen y sus hierbas mágicas –que le traían sus amigos, por si la medicina no iba bien-, y no volvió a llorar en todo el tiempo que pude verla (bueno, ambas lloramos el día en que me fui ya que fue una despedida bastante emotiva). Esperanza encontró el clavo al que agarrarse y sacó fuerzas, de esas que aun tenía, para asegurarse de que iba a vivir bien el tiempo que le quedase de vida.

            Ahora viene la segunda parte de la historia. A la vez que Esperanza ingresó otra persona, también mujer, algo más mayor y descuidada, la llamaré Dolores. Natural de Latinoamérica, vivía aquí con su marido, su suegro y su hijo pequeño. Tenía una casa recién terminada, y le quedaba apenas nada para jubilarse. He de admitir que al principio no era una paciente agradable. Le molestaban mucho las visitas de su compañera de habitación, así que los echaba, no veía la tele y no tenía una actitud nada abierta, a decir verdad no era una de esas pacientes que llamaban la atención. Y siguió sin llamarme la atención hasta mi último día.

            Estaba a punto de irme, cuando una de las enfermeras me pidió que llevase un tubo de crema a la habitación de Dolores. Iba a dejárselo en la mesilla porque la vi dormida. Supongo que hice algo de ruido, porque despertó y me miró con el ceño fruncido. No tardó mucho en preguntarme si podía hacerme una pregunta, la respuesta obvia es que no tenía por qué preocuparse, que preguntara. “Mira, la doctora me ha dicho algo…pero no la he terminado de entender, me ha dicho que tengo un cáncer, por todo, que me lo va a tratar, pero que no me puede operar, que me lo va a mantener, pero que no sabe cuánto durará, ¿eso es que me lo va  a hacer pequeño? ¿Eso es que me voy a curar pero voy a estar mucho tiempo aquí? ¿Eso es que me voy a morir?”   
         A decir verdad, ya estaba algo familiarizada con el caso, de oírlo comentar entre las compañeras durante los relevos, pero nunca me había parado a pensar el peso que tienen las palabras de una simple persona con una bata blanca, sobre la vida de cualquier otro.
            Le dije la verdad, y que tratarían de hacer que lo que le quedase de vida tuviese la mejor calidad posible. Me dijo que no tenía miedo a morir, que lo tenía todo hecho en esta vida, como tratando de autoconvencerse: no lo logró, e inmediatamente después, como una niña, se metió bajo la sábana y empezó a llorar. Me contó su vida, las cosas que le habían pasado, lo que había hecho, lo que había luchado (doy fé de que ha sido una persona valiente). Me contó que era la cuarta-“y última”- vez que tenía un cáncer. Que no tenía familia en España más que sus hijos y su marido…que no tenía a quien llamar porque estaban trabajando y ella estaba ahí…sola, sin nadie que la visitara, sin nadie que le hablase, sin nadie que se preocupase por sus ganas de llorar.    Me contó tantas cosas…y tantas cosas que tenía aun por hacer…

            Dolores se sentía sola y en todo el tiempo que estuvimos ahí no supimos suplir su falta. Hay quien diría que por incompetencia del sistema, yo creo que fue incompetencia nuestra, que la veíamos día a día y no veíamos sus necesidades, sino que achacábamos su comportamiento a un carácter fuerte.
         
          Muchas otras cosas sucedieron en esa habitación con las que no estoy de acuerdo-con el comportamiento de otros profesionales, quiero decir- y más tarde descubrí que ambas mujeres tenían la misma Doctora. Me gustaría saber cómo mierda da las noticias esa mujer, y cómo carajo se explica tan mal que dos de sus pacientes han preferido preguntarle a una estudiante de mierda de enfermería, a volverle a preguntar a ella. No lo entiendo.

            La verdad es que desde que pasó todo eso…veo las cosas con una perspectiva diferente, entiendo los errores que hice al juzgar a una paciente por su comportamiento, sin buscarle si quiera un porqué. Recuerdo a muchos pacientes con cariño, pero de ellas dos no me voy a olvidar, de sus voces quebradas, de su corazón roto, de sus sensaciones de haber sido olvidadas. De la manera de afrontarlo de una y de la búsqueda en el afrontamiento de la otra. Muchas noches pienso en ellas y veo que cualquier día podríamos estar en su pellejo. Se me ponen los pelos de punta el pensar que se puede matar a una persona que aun está viva, diciéndole el tiempo de vida aproximado que le queda. No sé ni qué pensar con respecto a todo esto… ni si quiera sé qué opinar porque a cada segundo cambio mi forma de pensar. Espero, que allá donde estén estén bien, espero que Esperanza no haya perdido su fuerza, y que Dolores la haya encontrado en alguna parte, aunque, para qué mentir, lo que realmente espero sin esperanza cada día es que sigan vivas, enteras y felices. 

lunes, 13 de febrero de 2012

14 de Febrero.

Igual hoy es la única oportunidad que he tenido en años de celebrar este día y a la vez es la única ocasión en años en la que pienso que no es un día especial. La verdad es que no me apetece celebrar que esta historia se marchita antes que las rosas.


Yo pensaba que el amor de verdad era para siempre. Igual me paso de ñoña; Mejor me voy a dormir.

domingo, 29 de enero de 2012

Arenas movedizas

Me llamas, por tercera vez consecutiva y yo me quedo inmóvil mirando el teléfono, de nuevo, sin saber qué hacer. No quiero volver a hablar contigo, al menos no hoy. En los dos tonos que tengo de espacio para responder sopeso los pros y los contras de coger el teléfono. ¿Pros? No te enfadarás. ¿Contras? Yo me enfadaré y me volverás a parecer absurdo.

Y sin embargo no entiendes las indirectas y te dedicas a no dejar que te saque ni un poquito de mi vida. Quizá necesito echarte un poquito de menos.

El teléfono sigue sonando y me pierdo en su música, como si de alguna manera ella fuera a sacarme un poquito de la realidad. Quizás puedo inventar alguna excusa para no contestar; sé que volverás a llamar.

¿Por qué no puede ser todo como era al principio? Tan fácil, tan sencillo, tan resplandeciente… tan tú por un lado y yo por el otro, cuando aún no había un nosotros, cuando a mí me gustaba que así lo fuera, cuando sabíamos que se iba a acabar. ¿Por qué decidimos no dejar que la historia tuviera su final?

El teléfono deja de sonar y siento un fuerte alivio. Ahora creo que debería haberlo cogido. Supongo que estarás enfadado, supongo que querrías volver a planearlo todo con puntos y comas, con todo detalle, como hemos planeado hace menos de una hora. Supongo que querrías revisar uno a uno los puntos que acabamos de acordar justo antes de que te fueras de mi habitación, como siempre.

El aparato vibra sobre la mesa y yo pego un bote con él. Recibo tu mensaje, un escueto “Llámame”. Dejo pasar un rato, dejo pasar mi propio enfado. No has hecho nada y lo sé, sólo estás siendo como eres, solo que ahora me molestan tus hábitos, tus formas, tus palabras, tus caricias. No sé por qué me molestan y no me dejas tiempo para averiguarlo.

Ya ha pasado un rato y creo que tengo fuerzas para llamarte yo. No he acabado de marcar cuando ya me llamas de nuevo. Enfadada tiro el móvil contra la cama. ¿Tiene que ser siempre todo a tu ritmo?


Hemos construido una fortaleza sobre arenas movedizas, ahora nos toca esperar a que se derrumbe sola.

martes, 9 de agosto de 2011

Todo me sobra, nada me falta.

Hace tiempo que dejé de ver el mundo con ilusión. Hace tiempo que me deshice de sueños y metas para lograr una especie de paz interior.

Si no espero nada, no anhelo nada, nada pierdo, por nada lloro, por nada lucho, por nada me esfuerzo más sabiendo que aún así conseguiré menos. Quizás estoy vacía.

Sé que no debería de ser así, pero hace tiempo que perdí la ilusión por las cosas, la necesidad de ser la mejor. Quizás ahora encuentre la vida más sencilla, sin una meta clara, dejándome llevar a dónde quiera la vida, sin planes de futuro, sin un diamante por el que luchar. En ocasiones saber que no hay nada que me pueda hacer sentir-de nuevo-decepcionada conmigo misma me hace estar en calma, tranquila. En otros momentos, saber que no tengo ningún final claro en mi escalera se convierte en la propia decepción.

Lo que quería ni lo quiero ni lo tengo, lo que tengo no lo quería, pero ahora lo valoro. Lo que tengo es -con respecto a lo que quería- menos y más al mismo tiempo. Tengo envidia de los que obtuvieron sin querer lo que yo quería, tengo envidia de los que han seguido luchando por lo que yo quería, también me siento afortunada por tener lo que tengo, porque es mejor de lo que creía, es, posiblemente, mejor de lo que pensaba que quería, sin embargo, con todo y con eso ya no quiero nada.

Si fuera tan sencillo como coger las maletas y salir de aquí, bien lejos, con todo hecho, no me verían el pelo.Quizás fuera encuentre otras cosas que podría querer, cosas que hasta ahora se han mantenido fuera de mi campo de visión.

Lo quería Todo y ahora Todo me sobra, nada me falta.

miércoles, 29 de junio de 2011

favores

Me alegra saber que todo te va bien y que cumplirás tu sueño pero... ¿es esto necesario? Abrir viejas heridas que creí cicatrizadas y meter el dedo en la yaga.

Soy una puta, puta y encima pongo la cama, al menos así me siento. No me termina de convencer este plan. La visita de ayer está bien, pero la llamada de esta tarde ha sido pasarse.

No sé ya cómo decir sin ofender que no quiero tener nada que ver con todo lo que pasó. No quiero ser borde, pero no quiero recuperar tu amistad, no me merece la pena; tampoco voy a estar para ti, ahí, quita, un año después de todo eso, a la espera de hacerte favores. No me interesa.

Ayer me di cuenta de que puedo perdonar sin dificultad, sin embargo olvidar sigue entre mis asignaturas pendientes.

lunes, 7 de marzo de 2011

El día en el que te sumé a mi vida, sin darme cuenta me estaba dividiendo en dos. Me gusta estar sola casi tanto como estar tiempo contigo.

Puedo mentirme a mi misma y decir que a veces no estás de más, puedo mentirme a mi misma y decir que nunca te echo de menos. De hecho, podría calcularlo: sólo tengo que sumar lo que dices que me echas de menos a todo lo que niego que te extraño.

Posiblemente nuestra ecuación sea equivalente. Equivaliente. Valiente. Ninguno de los dos es valiente. Los dos corremos asustados a meternos bajo la sábana-bien solitos- en cuanto nos damos cuenta de que esto ya es más de lo planeado.

¡Qué bonito es estar solo, más aun si sabes que- aun así- estarás acompañado!

sábado, 19 de febrero de 2011

Bonica y redondica.

La luna está en el cielo, alzada, llena, redonda y clara: toda marcadita de huellas de añoranza. Y yo la miro desde la cama e imagino mentiras que nunca acaban. Mentiras como que estás conmigo, que te devuelvo el alma, como que la luna no se apaga.

Y miro alrededor, aquí, desde mi cama para terminar abrazada a la almohada. Sólo puedo taparme con la sábana; se acabará el imaginar cuando llegue la mañana.


Para cuando me he querido dar cuenta, ya han pasado cuatro años desde que te echo en falta. Seguiré mirando las estrellas.

viernes, 11 de febrero de 2011

Relojes Swatch.

Me encanta el sonido de los relojes Swatch: Siempre eres consciente del paso del tiempo.

Recordé tu frase mientras se consumía, muy poco a poco, mi última barra de incienso. Se consumía a la par que lo nuestro.

El tiempo importa, las historias importan, los abrazos también.

La vida es como un buen libro en el que la trama marca más que el desenlace final. Como un polvo agotador, dónde lo sublime se da al principio y el último éxtasis no es más que un complemento. Es como hacerse el amor a uno mismo todos los días. Es como llevar chaqueta por la mañana y quitártela a medio día.

Esto no es como hacer el amor, es como jugar a que lo hacemos.

Me importará cuando nuestra pequeña relación –de tres, como los dos sabemos- se termine, pero qué divertido está siendo el resto.

No olvidaré tu barba ni tus ojos azules, esos en los que tengo tendencia a perderme siempre que tengo oportunidad. Has llegado tarde al decirme que no me encariñe demasiado de ti.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Plato frío.

Ahora. Ahora yo puedo dejar de ser el títere y manejar los hilos. Ahora que podría 'vengarme'...ya ni me apetece. Hoy me releo a mi misma: 'No sé si luego querré estar en un lugar donde no me quieren'. Ahora sí lo sé: Definitivamente no quiero estar.

Y es que no me importa sonreír por los buenos momentos, los recuerdos, las experiencias, en serio, los disfruto, pero por ahora no me interesa seguir escribiendo nuestra historia. Todo eso no me sirve de nada después de estos meses de vacío absoluto y cuentos de terror.

Gracias por no haber estado cuando más nos hemos necesitado entre todos. Gracias por no haber estado cuando más os he necesitado. Gracias, gracias por haber dejado que otra gente increíble entre en mi vida, y de la que de otra manera no hubiera podido.

Hay días en los que os echo de menos y otros en los que ni tan siquiera os recuerdo.

Esta noche cierro vuestro capítulo.

sábado, 15 de enero de 2011

¿Asustada? En realidad muerta de miedo.

Si duermes conmigo me falta espacio, pero qué ancha me parece la cama de noventa si no estás en ella.

Quizás sea contradictorio, pero creo que por ahora prefiero dormir en tu compañía, sentirme chiquitina bajo tu abrazo, apoyarme en tu pecho y pincharme con tu barba a primera hora de la mañana.

Me he acostumbrado a ti y me encanta.

sábado, 1 de enero de 2011

Sueño

Quizás fuera producto del alcohol y del delirio, en una de esas fases en las que aun uno no está durmiendo, pero tampoco está despierto. Sin embargo, creo que fue un largo sueño.

Anoche soñé con ellas, con todas. Estábamos sentadas alrededor de una robusta mesa de madera y conversábamos tranquilamente, como si nada hubiera pasado. Después la tensión se respiraba en el ambiente, tenía ganas de llorar y de gritar que no tienen razón – y no es que yo sea excesivamente cabezona, es que si se razonan las cosas desde más puntos de vista que el de la autarquía igual pueden captar el sentido completo de la situación.

Posiblemente quedó mucho sin decir, muchas palabras cargadas hasta arriba de sentimiento, de rencores: Palabras que simbolizan la extensión de una relación pútrida sometida a tracciones, torsiones y presiones y que al romperse ha salpicado su pus infectado a todos aquellos que la rodeaban.

Quisiera poder recordar exactamente las palabras que decía para decírselas –si se diese el momento adecuado- a la cara. Pero, como siempre pasa en los sueños; parte de nuestros anhelos y temores más internos, el fondo de nuestro subconsciente y la supura de nuestras heridas más profundas y escondidas, las olvidé nada más despertar. Pues eso, supongo que al final la ebriedad terminó de desatar en mi todo aquello.

Toda la culpa no es mía, por mucho que os empeñaseis en quitárosla toda de encima. Sin duda aun me queda mucho veneno por dentro, tanto que posiblemente si me muerdo la lengua me muero.

viernes, 31 de diciembre de 2010

2010

Mucho ha pasado desde la noche del 31 del año pasado. Cada año nuevo me gusta hacer recuento de lo ocurrido y sin duda este año no tengo ni que hacer memoria, tengo cada suceso grabado a fuego en el alma.

En 2010 he terminado una etapa y comenzado otra. En 2010 he madurado y he aprendido a esperar. Dos mil diez me ha hecho perder; perder en esperanza, perder en confianza, perder en querer y perder amistades muy queridas. Dos mil diez también me ha hecho ganar; he ganado en ilusión, he ganado en valorarme, he ganado nuevas amistades, he aprendido a querer a gente diferente.

Sin duda la universidad ha cambiado el transcurso de los acontecimientos. Lo que iba a ser no fue, y lo que será no es. Pero sí ha sido un paso, fuente de desdichas y sonrisas-quizás éstas últimas pesen incluso más que la catástrofe que ha supuesto el no quedarme en Murcia-.

Hace poco leí en tuenti un grupo que se llamaba ‘Si la vida te da palos…¡quédatelos, coño!¡palos gratis!’ En el momento me hizo gracia, pero ahora que le doy vueltas…le encuentro más sentido. Siempre lo han dicho: ‘no hay mal que por bien no venga ‘ y sin duda en este año ha habido muchos males, muchos palos. Este año he roto con gran parte de mi vida y estoy en proceso de reconstruirla. Confío en que en 2011 pueda continuar este proceso, pueda seguir conociendo gente estupenda.

Dos mil diez me ha hecho crecer y ser más fuerte, me ha hecho toparme con el mundo de bruces. Sólo espero saber jugar bien mis cartas en dos mil once para que jamás se repita un año como este.

Feliz año a todos, no abuséis de química y alcohol esta noche- y si puede ser, ninguna otra-.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Un beso a medias.

-¿Vas a dejarme así, tirado en la cama con un beso a medias?
-Sí.

Y ella se dio la vuelta y siguió a sus cosas, aunque lo que él no sabía es que ella tenía más ganas de darle ese beso que las que él tenía de recibirlo.


Es mucho más fácil si finges que te importo y luego yo finjo que no me importa que lo hagas.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Horas

A buenas horas me vienes tú a decir que no me preocupe por ti, que sea feliz y demás tonterías. Eres un imbécil, lo eres y lo sabes; pero también sabes que te quiero, de hecho creo que sobra decirlo.

Llevo mucho tiempo contigo, preocupándome por ti, y yo no pierdo el tiempo y menos por cualquiera, así que entiéndelo de una vez, voy a seguir dándote la tabarra hasta que me harte-y me da que para eso queda mucho-.

Ser amigos no es tomar un café. Ser amigos significa que tus problemas son los míos y las soluciones las buscamos entre los dos.

Que te quede claro, o tendré que concentrar mis superpoderes y mandar a un lacasito para que te dé un puñetazo en el hígado. Dicho queda.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

1001

Existen mil y una maneras de hacer complicado algo que es sencillo por definición.

Lo fácil. Lo fácil no es divertido; lo fácil no se hace de esperar, lo fácil no se quiere y no se valora.

Rizar el rizo. Deporte no federado de complicación cero. Todos decimos que lo evitamos. Todos caemos en practicarlo.

¿Quién me mandará a mi meterme en estos campos? Que sí, que por muy fáciles que parezcan las cosas al final pican, pican casi tanto como la hoja de la berenjena, lo que nos lleva a meternos en un berenjenal.

Y al principio la aventura parece divertida pero a medio campo ya te acuerdas de la madre que te parió y hasta del polvo que te trajo al mundo.

Volviendo al caso, o al hilo, o a esta retahíla de ‘decires’ sin sentido: No me lo esperaba, o sí me lo esperaba. O al menos me sorprende a medias y aun así me has dejado sin palabras, ya no sé ni lo que digo y los pensamientos me vuelan. Se me han roto las ideas y no encuentro el pegamento.

De las mil y una maneras que habían, has ido a escoger la peor, pero al final lo que más me cabrea es no poder enfadarme.

Voy a dar tres vueltas a la pata coja sobre mi misma y quizás después-si me encuentro entre éste lío de voces que no dicen nada- responda a tu juego.

domingo, 20 de junio de 2010

¿Sobro?

Sí, quizás sea eso.

Gracias por avisar, no, mejor: por no avisar. Así se entiende mejor.

La amistad no se basa en palabrería inerte. No sé si luego querré estar en un lugar donde no me quieren.

viernes, 11 de junio de 2010

Miedo



Claro que tengo miedo. Tengo miedo a fallar ahora que estoy tan cerca. Tengo miedo a no ser suficientemente buena si lo consigo. Tengo miedo a pensar que después no me guste. Me aterroriza pensar, que, quizás, en un futuro, eso no sea para mí, no sea la vida que me haga feliz. Pero más miedo tengo de llegar a saberlo nunca. De ni si quiera poderlo intentar. Tengo miedo a toda la ristra de decepciones y sueños rotos que vendrán después y el vacío que provoca tener que construir mi vida de nuevo.

Voy a luchar hasta el final, pero el final está aquí al lado, lo rozo con los dedos, casi lo puedo tocar. Lo huelo y él huele mi miedo. Lo que me espera estos lunes, martes y miércoles, va a decidir mi vida. Va a decidir el que yo tenga que decir adiós a mi sueño o a la gente que más quiero. Lejos de los más puros sentimentalismos, de las amistades utópicas y demás ñoñerías, existe una alta probabilidad de que si no salen las cosas como deberían lo que haré será seguir soñando, pero con otra cosa. Me tocará buscarme las mañas para salvar el mundo de otra manera. ¿Cómo? Aún no lo sé…

Quiero demostrarme a mi misma que puedo ser quien quiero ser, pero Murphy se cruza una y otra vez en mi camino y los obstáculos crecen. Ya no tengo ni fuerza ni ganas de continuar en dos batallas perdidas: la de mi futuro y la del mundo. Soy una vieja aburrida que ha perdido todo el sentido que tenía.

Sólo tres días, y sigo teniendo miedo...

martes, 27 de abril de 2010

Cuestión de imanes.

No creo en la teoría del príncipe azul. Prefiero besar mil sapos de colores y sentir junto a todos ellos una nueva emoción.

Te acaricio la espalda, y saboreo con mis dedos el calor de tu cuerpo. Y me encanta, y tú me encantas. Es casi magnético, no hay posibilidad de tenerte lejos. Y pienso en él, y te veo a ti, y borro su imagen de mi mente, y olvido el color de sus labios mientras beso los tuyos. Y me abrazas, y te abrazo, me tiemblan las piernas, y tus manos, firmes y seguras las detienen, las calman. Aun no sé cómo te las apañaste para quitarme el pantalón. Y me dormiría en tu ombligo esta noche, y la noche que viene, y todas las que sucedan a la noche de mañana. Incluso en un momento me descubro dibujando un corazón en tu pecho. Me escondo, escondo mi hazaña entre tus besos. Estoy segura de todo y esto debe de ser un sueño. Cierro los ojos con fuerza y los vuelvo a abrir: ahí estás, enredando tus dedos en mi pelo.

Te has convertido en mi imán preferido.

domingo, 11 de abril de 2010

Intentos fallidos.Quizás me de lástima.

Faltan pastillas, sobran pastillas.

Ayer lo volviste a intentar. ¿Qué pretendes con todo esto? ¿Quieres morir? Vives en un séptimo, si lo haces, hazlo bien. Deja de hacerla sufrir, deja de atormentarla con tus locuras y desvaríos, deja de manejarla como si fuera tu títere.

Te quiero, joder, y tanto que te quiero, pero a ella la quiero más. Ella lo es todo, ella es lo primero que conocí y lo último que se irá conmigo. Ella es calor, ella es dulzura, ella es jazmines los domingos. ¿Y tú quién eres? Nada, no eres nada ni nadie. Eres de su sangre, eres cariño cuando quieres y tormenta si no te hacen caso. Eres buena y eres mala. A veces eres un ángel, otras un demonio.

Ya estoy harta de que todas tus acciones se excusen tras ese manto que se interpone entre tú y un animal inteligente ¿Dónde está la frontera? Demasiado inteligente. Demasiado manipuladora. Le haces daño y lo sabes, y sabes dónde más le duele para después esconderte tras tu máscara de hierro. Infranqueable, defendible. Ya basta. Llevas cuarenta años fastidiándole la vida a las únicas personas que se han preocupado por ti. A veces creo que tú la mataste. A veces creo que tú la matarás.

Estoy cansada de tus amores y desamores, de tus tonterías, de tu maldad bien escondida. Cansada de que le hagas daño a mi familia, de que amenaces y manipules. No te voy a permitir que la hagas infeliz, a ella también no. Y créeme que te quiero, pero te quiero cuando el monstruo de tu cabeza deja vivir en paz al resto. Te quiero cuando no la haces llorar, te quiero cuando no la haces sufrir ni la haces estar de mal humor.

No te permitiré que siguas torturando a mi madre con tus locuras. Dime cuáles son tus jodidos motivos, dímelos que no te impediré nada, aunque después me coma la conciencia.

¿Quieres pastillas? Toma pastillas, tómalas todas, yo te las doy, pero a ella la dejas en paz.