lunes, 13 de febrero de 2012

14 de Febrero.

Igual hoy es la única oportunidad que he tenido en años de celebrar este día y a la vez es la única ocasión en años en la que pienso que no es un día especial. La verdad es que no me apetece celebrar que esta historia se marchita antes que las rosas.


Yo pensaba que el amor de verdad era para siempre. Igual me paso de ñoña; Mejor me voy a dormir.

domingo, 29 de enero de 2012

Arenas movedizas

Me llamas, por tercera vez consecutiva y yo me quedo inmóvil mirando el teléfono, de nuevo, sin saber qué hacer. No quiero volver a hablar contigo, al menos no hoy. En los dos tonos que tengo de espacio para responder sopeso los pros y los contras de coger el teléfono. ¿Pros? No te enfadarás. ¿Contras? Yo me enfadaré y me volverás a parecer absurdo.

Y sin embargo no entiendes las indirectas y te dedicas a no dejar que te saque ni un poquito de mi vida. Quizá necesito echarte un poquito de menos.

El teléfono sigue sonando y me pierdo en su música, como si de alguna manera ella fuera a sacarme un poquito de la realidad. Quizás puedo inventar alguna excusa para no contestar; sé que volverás a llamar.

¿Por qué no puede ser todo como era al principio? Tan fácil, tan sencillo, tan resplandeciente… tan tú por un lado y yo por el otro, cuando aún no había un nosotros, cuando a mí me gustaba que así lo fuera, cuando sabíamos que se iba a acabar. ¿Por qué decidimos no dejar que la historia tuviera su final?

El teléfono deja de sonar y siento un fuerte alivio. Ahora creo que debería haberlo cogido. Supongo que estarás enfadado, supongo que querrías volver a planearlo todo con puntos y comas, con todo detalle, como hemos planeado hace menos de una hora. Supongo que querrías revisar uno a uno los puntos que acabamos de acordar justo antes de que te fueras de mi habitación, como siempre.

El aparato vibra sobre la mesa y yo pego un bote con él. Recibo tu mensaje, un escueto “Llámame”. Dejo pasar un rato, dejo pasar mi propio enfado. No has hecho nada y lo sé, sólo estás siendo como eres, solo que ahora me molestan tus hábitos, tus formas, tus palabras, tus caricias. No sé por qué me molestan y no me dejas tiempo para averiguarlo.

Ya ha pasado un rato y creo que tengo fuerzas para llamarte yo. No he acabado de marcar cuando ya me llamas de nuevo. Enfadada tiro el móvil contra la cama. ¿Tiene que ser siempre todo a tu ritmo?


Hemos construido una fortaleza sobre arenas movedizas, ahora nos toca esperar a que se derrumbe sola.

martes, 9 de agosto de 2011

Todo me sobra, nada me falta.

Hace tiempo que dejé de ver el mundo con ilusión. Hace tiempo que me deshice de sueños y metas para lograr una especie de paz interior.

Si no espero nada, no anhelo nada, nada pierdo, por nada lloro, por nada lucho, por nada me esfuerzo más sabiendo que aún así conseguiré menos. Quizás estoy vacía.

Sé que no debería de ser así, pero hace tiempo que perdí la ilusión por las cosas, la necesidad de ser la mejor. Quizás ahora encuentre la vida más sencilla, sin una meta clara, dejándome llevar a dónde quiera la vida, sin planes de futuro, sin un diamante por el que luchar. En ocasiones saber que no hay nada que me pueda hacer sentir-de nuevo-decepcionada conmigo misma me hace estar en calma, tranquila. En otros momentos, saber que no tengo ningún final claro en mi escalera se convierte en la propia decepción.

Lo que quería ni lo quiero ni lo tengo, lo que tengo no lo quería, pero ahora lo valoro. Lo que tengo es -con respecto a lo que quería- menos y más al mismo tiempo. Tengo envidia de los que obtuvieron sin querer lo que yo quería, tengo envidia de los que han seguido luchando por lo que yo quería, también me siento afortunada por tener lo que tengo, porque es mejor de lo que creía, es, posiblemente, mejor de lo que pensaba que quería, sin embargo, con todo y con eso ya no quiero nada.

Si fuera tan sencillo como coger las maletas y salir de aquí, bien lejos, con todo hecho, no me verían el pelo.Quizás fuera encuentre otras cosas que podría querer, cosas que hasta ahora se han mantenido fuera de mi campo de visión.

Lo quería Todo y ahora Todo me sobra, nada me falta.

miércoles, 29 de junio de 2011

favores

Me alegra saber que todo te va bien y que cumplirás tu sueño pero... ¿es esto necesario? Abrir viejas heridas que creí cicatrizadas y meter el dedo en la yaga.

Soy una puta, puta y encima pongo la cama, al menos así me siento. No me termina de convencer este plan. La visita de ayer está bien, pero la llamada de esta tarde ha sido pasarse.

No sé ya cómo decir sin ofender que no quiero tener nada que ver con todo lo que pasó. No quiero ser borde, pero no quiero recuperar tu amistad, no me merece la pena; tampoco voy a estar para ti, ahí, quita, un año después de todo eso, a la espera de hacerte favores. No me interesa.

Ayer me di cuenta de que puedo perdonar sin dificultad, sin embargo olvidar sigue entre mis asignaturas pendientes.

lunes, 7 de marzo de 2011

El día en el que te sumé a mi vida, sin darme cuenta me estaba dividiendo en dos. Me gusta estar sola casi tanto como estar tiempo contigo.

Puedo mentirme a mi misma y decir que a veces no estás de más, puedo mentirme a mi misma y decir que nunca te echo de menos. De hecho, podría calcularlo: sólo tengo que sumar lo que dices que me echas de menos a todo lo que niego que te extraño.

Posiblemente nuestra ecuación sea equivalente. Equivaliente. Valiente. Ninguno de los dos es valiente. Los dos corremos asustados a meternos bajo la sábana-bien solitos- en cuanto nos damos cuenta de que esto ya es más de lo planeado.

¡Qué bonito es estar solo, más aun si sabes que- aun así- estarás acompañado!

sábado, 19 de febrero de 2011

Bonica y redondica.

La luna está en el cielo, alzada, llena, redonda y clara: toda marcadita de huellas de añoranza. Y yo la miro desde la cama e imagino mentiras que nunca acaban. Mentiras como que estás conmigo, que te devuelvo el alma, como que la luna no se apaga.

Y miro alrededor, aquí, desde mi cama para terminar abrazada a la almohada. Sólo puedo taparme con la sábana; se acabará el imaginar cuando llegue la mañana.


Para cuando me he querido dar cuenta, ya han pasado cuatro años desde que te echo en falta. Seguiré mirando las estrellas.

viernes, 11 de febrero de 2011

Relojes Swatch.

Me encanta el sonido de los relojes Swatch: Siempre eres consciente del paso del tiempo.

Recordé tu frase mientras se consumía, muy poco a poco, mi última barra de incienso. Se consumía a la par que lo nuestro.

El tiempo importa, las historias importan, los abrazos también.

La vida es como un buen libro en el que la trama marca más que el desenlace final. Como un polvo agotador, dónde lo sublime se da al principio y el último éxtasis no es más que un complemento. Es como hacerse el amor a uno mismo todos los días. Es como llevar chaqueta por la mañana y quitártela a medio día.

Esto no es como hacer el amor, es como jugar a que lo hacemos.

Me importará cuando nuestra pequeña relación –de tres, como los dos sabemos- se termine, pero qué divertido está siendo el resto.

No olvidaré tu barba ni tus ojos azules, esos en los que tengo tendencia a perderme siempre que tengo oportunidad. Has llegado tarde al decirme que no me encariñe demasiado de ti.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Plato frío.

Ahora. Ahora yo puedo dejar de ser el títere y manejar los hilos. Ahora que podría 'vengarme'...ya ni me apetece. Hoy me releo a mi misma: 'No sé si luego querré estar en un lugar donde no me quieren'. Ahora sí lo sé: Definitivamente no quiero estar.

Y es que no me importa sonreír por los buenos momentos, los recuerdos, las experiencias, en serio, los disfruto, pero por ahora no me interesa seguir escribiendo nuestra historia. Todo eso no me sirve de nada después de estos meses de vacío absoluto y cuentos de terror.

Gracias por no haber estado cuando más nos hemos necesitado entre todos. Gracias por no haber estado cuando más os he necesitado. Gracias, gracias por haber dejado que otra gente increíble entre en mi vida, y de la que de otra manera no hubiera podido.

Hay días en los que os echo de menos y otros en los que ni tan siquiera os recuerdo.

Esta noche cierro vuestro capítulo.